Abramos nuestra mente

Cielo - copiaCuando en un momento dado llegamos a la conclusión de que sabemos muy poco, tenemos a nuestro alcance la llave que puede abrir la puerta a la posibilidad de ampliar nuestro horizonte mental y lograr una mayor comprensión de la vida y del lugar que ocupamos en ella.

En realidad, comprender que podemos ampliar nuestro horizonte y que para ello debemos romper las limitaciones que lo impiden, debería ser, y en verdad lo es, un desafió constante que afecta nuestro desarrollo y evolución personal, tanto en el aspecto material como espiritual. Las fronteras mentales son como muros que nos circundan, nos encierran y que, si bien son inmateriales, son muy efectivos en nuestra vida, llegando a aprisionarnos dentro de un círculo determinado, limitando nuestras posibilidades.

Pero nosotros tenemos potencialmente a mano el poder de vencer nuestras limitaciones mentales, tanto las que nos han sido impuestas mediante los sistemas educativos y el medio ambiente, y que lamentablemente mantenemos en muchos casos, como las que hasta llegamos a imponernos nosotros mismos conservándolas y cultivándolas por comodidad, inercia o simple hábito, por ser el camino de la menor resistencia.

En un momento determinado en la vida de cada uno de nosotros parece activarse una especie de “freno mental” que nos hace pensar que ya sabemos o conocemos lo suficiente o lo necesario y de ahí en adelante solemos defendernos ante lo nuevo, frente a lo que no conocemos, mediante los “muros o fronteras mentales”: prejuicio, intolerancia, vanidad, arrogancia y rechazo de todo aquello que pudiera afectar el molde en que nos hemos metido mentalente, cuando por el contrario deberíamos mantener nuestra mente abierta y partir del hecho de que sabemos muy poco y que apenas nos conocemos a nosotros mismos.

Por todo ello hay que mantener la mente abierta, expandiendo así la conciencia y esto lo podemos hacer hoy, sin temor y con mayor libertad que en los tiempos pasados, pero a menudo y precisamente por esa mayor libertad y facilidad solemos menospreciarlo e ignorarlo. Tenemos a nuestro alcance mucha información, la ciencia sigue progresando y los medios de difusión, en una u otra forma, llegan a millones y millones de seres humanos llevando información de todo tipo y calibre la cual hemos de valorar y seleccionar de acuerdo con nuestros intereses, necesidades y aspiraciones.

Los valores genuinos, las verdades, están a nuestro alcance si nos decidimos a aprender a reconocerlos y a ponernos en armonía con ellos. No desechemos o rechacemos a priori algo que no conocemos o que no concuerde con lo que nos han enseñado o inculcado, sino analicémoslo, considerémoslo y veamos qué puede aportar a nuestro desarrollo, bienestar, felicidad y paz interior. Debemos aspirar a lograr una visión y comprensión integrales, sin caer excesivamente en la especialización o miopía mental que nos hace perder de vista el conjunto, pues todo está relacionado de alguna forma y es interdependiente a todos los niveles y en todos los campos del saber humano, formando una larga cadena.

Con ello habremos llegado, no al final, no a la meta, alcanzando el horizonte, sino al siempre NUEVO punto de partida hacia el despertar de nuevas facultades de nuestra mente, aptas para ser desa­rrolladas, plasmadas y utilizadas práctica, cons­tructiva y conscientemente; para que puedan manifestarse y dirigirse a través del órgano objetivo y físico, su instrumento o canal transformador y ordenador, nuestro cerebro, cuyas posibilidades sólo utilizamos comúnmente en una mínima pro­porción. Así tenemos un camino abierto para el ser humano que anhela, que desea conocerse a sí mismo y ampliar sus posibilidades, de cada uno dependerá el punto o la meta que alcanzará.

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